Rara vez nos asiste
en las tareas pesadas,
como mover los muebles,
cargar las maletas
o recorrer caminos con zapatos apretados.
De mil conversaciones
toma parte sólo en una,
y no necesariamente,
pues prefiere el silencio.
Es algo quisquillosa:
con disgusto nos ve en la muchedumbre,
le repugna nuestra lucha por supuestas ventajas
y el rumor de los negocios.
Podemos contar con ella
cuando no estamos seguros de nada
y tenemos curiosidad por todo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

0 comentarios:
Publicar un comentario